Artículo: MENTE CREATIVA VS MENTE REACTIVA

MENTE CREATIVA
VS
MENTE REACTIVA

Ana Pérez
Terapeuta Gestalt y Coach Personal
Formadora en Chamanismo Práctico
www.epopteia.es

Haz de mí, oh Señor, instrumento de tu paz.
Que donde haya odio, lleve yo amor;
A donde haya ofensa, lleve yo perdón;
A donde haya duda, lleve yo fe;
A donde haya desesperación, lleve yo esperanza;
A donde haya oscuridad, lleve yo luz;
A donde haya tristeza, lleve yo alegría;
Oh, Señor, que no busque yo tanto ser consolado, como consolar;
Ser comprendido, como comprender;
Ser amado, como amar yo mismo.
Porque es dando como se recibe,
Y perdonando como somos perdonados.
-San Francisco de Asís-

La mente tiene dos aspectos; por un lado está la mente absoluta y, por otro, la mente relativa. Con el término mente absoluta se hace referencia a lo que se suele llamar el despertar a la realidad o iluminación, trascender la creencia y el miedo a las limitaciones de lo físico, el principal objetivo la mayoría de tradiciones religiosas, la física cuántica y algunas terapias de última generación como la psicoterapia transpersonal y el coaching que trabaja a nivel de identidad. La mente absoluta o conciencia de Unidad es, pues, la consecución de esa conciencia trascendental en la que se desparece la dualidad mental, el concepto de separación que es origen y causa del sufrimiento humano. El término mente relativa señala la conciencia individualizada que funciona dentro del esquema polar sujeto-objeto. Esta mente o conciencia relativa también opera de dos formas: reactiva y creativamente. Este doble funcionamiento de la mente relativa es de importancia capital, no sólo en los sistemas espirituales sino también en la vida práctica cotidiana, y hasta en el devenir de la condición humana. La transición de reactiva a creativa marca el principio de la libertad. Es la conversión en el sentido más genuino de la palabra.

La mente reactiva representa nuestra mente habitual, la mente que la mayoría de personas utiliza más a menudo en su día a día, aunque más bien, es la mente que los usa a ellos. Las personas que funcionan en este nivel de conciencia nacen, viven y mueren siendo esclavos, y aunque aparentemente son libres y están fuera de la cárcel, en realidad son presos de una jaula mucho más sutil y, por tanto, más difícil de trascender: están condenados a repetir las mismas respuestas ante las mismas situaciones. El karma. La mente reactiva, como su nombre indica, es una mente que re-acciona en vez de actuar motu proprio y requiere de un estímulo externo para funcionar. Este estímulo suele llegar a través de los cinco sentidos, o desde el almacén de memoria en el que hemos ido archivando recuerdos y experiencias del pasado. Por ejemplo, estamos sentados cómodamente en casa viendo la tele y aparece un anuncio de una bebida: colores alegres, sonidos sugerentes, la juventud y atractivo de las personas que aparecen en el spot nos cautiva… y nos levantamos hasta la nevera para proveernos de una cola. Cuando hacemos lo que ese anuncio nos demanda, cuando nos quedamos con una disposición inconsciente de hacer lo que nos dice, no estamos actuando, sino que hemos sido activados. Hemos re-accionado. Ha sonado la campana y hemos babeado. La mente reactiva es, entonces, una mente condicionada. Da igual que se trate de la campana que hizo sonar Pavlov, del anuncio de turno, del jefe que nos hace la vida imposible, nuestros continuados fracasos sentimentales, la incapacidad manifiesta para llevarte bien con tu madre o el terror irracional s por las arañas. La mente está condicionada por el objeto en el sentido de ser, no simplemente dependiente de él, sino determinada por él. La mente reactiva no es libre, es puramente mecánica.

Nuestras ideas casi nunca son nuestras, no las hemos concebido nosotros sino que la mayoría nos han entrado a través de fuentes externas: instituciones educativas, medios de comunicación y conversaciones más o menos formales, y las hemos aceptado, les hemos abierto la puerta a nuestras vidas de manera incauta, pasiva y sin reflexión. El pensamiento original es extremadamente raro, original no en el sentido de diferente sino el que se ha generado desde nuestro interior. Además de ser condicionada y mecánica, la mente reactiva es repetitiva. Reacciona ante los mismos estímulos de la misma manera, con el mismo chip, y sigue repitiendo la misma operación sin parar. Así la vida humana, mejor sería calificarla de robótica, se convierta en rutinaria y llena de hábito fijos. Somos animales de costumbres y cuando nos hacemos mayores, sobre todo, desarrollamos resistencia pasiva al cambio y preferimos transitar los antiguos caminos en lugar de buscar una nueva una trayectoria. Un bebé hace varios miles de movimientos en una hora, a los diez años los reduce a trescientos movimientos de media, y a los treinta años, a unos cien. Al crecer nos limitamos dentro de una caja. Todos los aspectos de nuestra vida, lo que comemos, nuestras costumbres sexuales, el lugar que escogemos para ir de vacaciones, nuestras prácticas espirituales, todo si no tenemos cuidado, se puede convertir en parte del patrón, en parte de la maquinaria de la existencia. Más que nada, quizás, la mente reactiva es la mente inconsciente: todo lo que hace lo hace sin tener verdadero conocimiento de lo que está haciendo. La mente reactiva está durmiendo. Los que están dominados por la mente reactiva duermen mientras transcurre su vida; más que vida mera existencia: dormidos comen, beben, hablan, trabajan, juegan, hacen el amor y la guerra…

Las características de la mente creativa son diametralmente opuestas a las de la mente reactiva. La mente creativa no re-acciona pues no está condicionada por un estímulo respuesta sino que responde, actúa de modo independiente y espontaneo eligiendo siempre la respuesta más adecuada a la situación. Por eso es una mente optimista (del latín optimus: lo mejor) pues sabe que su lugar de control, su capacidad creativa reside en el interior y este lugar es invulnerable para las circunstancias externas. Es como un barco que navega por encima del agua y flota porque no permite que el agua penetre en su interior. Cuando se trascienden estas circunstancias, la personalidad exterior o realidad acaba rindiendo homenaje y se somete a la verdadera Voluntad, la voluntad interior o yo superior. La creatividad consiste en construir algo nuevo y no sólo reflejar algo que ya existe, por eso la mente creativa es capaz de amar cuando no hay motivos, de ser feliz en medio de la desgracia, de ver soluciones donde sólo hay problemas y crecer como un loto hermoso encima del lodo.

-Ana Pérez-
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