Artículo: LA CRISIS COMO OPORTUNIDAD

LA CRISIS COMO OPORTUNIDAD
Martín Ribes
Terapeuta Chamánico y Transpersonal
Formador en Chamanismo Práctico
www.epopteia.es

Al igual que la caña de bambú sufre una “crisis” para la formación del nudo a partir del cual se creará un nuevo tramo o extensión de sí misma, las personas, familias, empresas, sociedades, etcétera, entramos de cuando en cuando en periodos de crisis con el fin de poder adaptarnos y crecer flexibles ante los infinitos cambios expansivos de la Creación, Vida o Universo. Las personas, como parte de la creación, sufrimos este impulso evolutivo hasta el momento de nuestra muerte.

Según el grado de resistencia que ofrezcamos ante este impulso experimentaremos mayor o menor dolor. La tendencia del ego es la de evitar el dolor que implica el cambio y para ello se inventa creativas estrategias de evasión como la de esconderse tras adicciones consentidas por la sociedad como trabajar en exceso, hacer deporte muchas horas al día, socializar de continuo, etcétera, y otras no tan aceptadas como el consumo de estupefacientes, alcoholismo, adicción al sexo… Sin valores de juicio, todas son dañinas y su trasfondo es el mismo: evadir la toma de responsabilidad y el enfrentarnos a nuestras propias sombras. Y cuando digo enfrentarnos no me refiero a pelearlas sino a situarlas frente a nosotros, mirarlas a los ojos y bañarlas con la luz de la conciencia para que puedan ser aceptadas e integradas.

Cuanto antes lo hagamos, mejor. Cuanto más a menudo lo hagamos, mejor. Si practicamos a diario la presencia, la escucha y la toma de responsabilidad, lo más probable es que la Vida, el Universo o nuestro Yo Superior no tenga que echar mano de un esguince, un accidente, una ruptura de pareja traumática, una enfermedad, un despido improcedente o una pérdida para que paremos, escuchemos y tomemos responsabilidad. Oportunidades de cambio se nos presentan continuamente.

Mensajero de la sombra
Aquellas personas que más nos desequilibran y nos hacen entrar en pequeños periodos de crisis tienen la llave de nuestro crecimiento. Éstos van a reflejar con precisión aquellos contenidos sombríos de nuestro inconsciente que están listos para ver la luz. Aprovechemos los episodios en los que sentimos dolor por algo que nuestro “mensajero de la sombra” ha dicho o hecho y optemos por responsabilizarnos, mirar a nuestro interior y preguntarnos “¿qué herida tengo aún por cicatrizar que fulanito me sigue abriendo y me causa sufrimiento?”. Ese es el tipo de preguntas de poder que nos aportarán crecimiento y expansión. Ese es el tipo de preguntas que formuladas con plena honestidad serán contestadas de esa manera tan única y maravillosa que la vida, en su infinita creatividad es capaz de hacerlo: una sincronía, una visión, un sueño, una conversación, observando la naturaleza, un momento Eureka, un niño te dice, una canción… sólo hay que permanecer atentos, agudizar nuestra percepción y aprender el lenguaje de las señales y las metáforas.

Opciones
Herramientas como la meditación, el viaje chamánico y la autoobservación nos pueden ayudar en este sentido, pues facilitan una comunicación Ser-ego más fluida y directa.

Un ejemplo claro que nos permite advertir la crisis como oportunidad es el que se está dando a nivel colectivo en nuestra sociedad. La crisis económica actual ha empujado a multitud de personas a abandonar su puesto de trabajo, replantearse su vida y cuestionarse sus valores y prioridades. De nuevo se nos presentan dos opciones claras de abordar el asunto: echamos la culpa a los políticos, administradores de estado, alcaldes, jefes, bancos, etcétera, permaneciendo en el enfado y la indignación, o por el contrario asumimos la responsabilidad y nos preguntamos honestamente “¿qué herida profunda se me ha abierto?”, “¿cuál es mi relación con mi propio poder?”, ”¿cuál es mi relación con mi padre o con mi madre?”. Quizás nos sorprenda la respuesta al darnos cuenta de dónde procede nuestra reacción ante los acontecimientos “ahí fuera”. Los hechos de por sí son neutros. Cómo reaccionamos ante ellos depende de la cultura que nos rodea, la educación que hemos recibido y nuestra biografía personal. Todo ello ha moldeado nuestra personalidad, nuestras opiniones, reacciones, decisiones… cuanto menos nos identifiquemos con nuestra personalidad y más nos abramos a la flexibilidad y al cambio, menos dolor experimentaremos y más fácilmente nos posicionaremos en el lugar del observador, sin juicio, que atestigua la manifestación vital a cada instante, sintiéndose fuente desde donde emana toda creación.

Aprovechemos la crisis como una oportunidad para observar los contenidos de nuestro interior, crecer y ser parte de la solución desde nuestro centro de paz, aceptando nuestras sombras y las sombras de los demás. Permitamos encontrar la solución desde la inspiración y el equilibrio que llega tras la tormenta, o crisis… es una oportunidad.

Feliz senda. ¡Ahó!